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martes, 12 de mayo de 2015

Cheesecake de Baileys y Chocolate


¡Hola a tod@s!

Perdonad que no actualizara el domingo... Tenía ya todo preparado para compartir con vosotros esta recetaca, pero entre unas cosas y otras se hicieron las mil y con la entrada colgada me quedé.

Pero tranquilos, no se va a hacer más de esperar.


Los que seguís a Alma Obregón ya sabréis que hace tiempo preparó este mismo cheesecake y estoy segura de que, cuando la visteis, pensasteis algo así como: "Dios, tengo que hacerla ya, que vaya pinta".

Eso es lo que se me pasaba a mí por la cabeza cada vez que entraba a su blog y la veía.

Pero nunca surgía la ocasión de hacerla. Unas veces porque había niños en la mesa y otras por no tener los ingredientes, se fue posponiendo.

Hasta que finalmente, llegó su turno.


No sé qué puedo deciros sobre ella.

De verdad, cuando me acuerdo de su sabor se me nubla la mente y no soy capaz de articular palabra.

El relleno tiene el toque justo de Baileys para que no resulte muy fuerte, pero le da una gracia especial. Y el ganache... Qué decir del ganache...

Que no sé cómo no se han planteado los señores de Baileys crear una combinación de éste con el chocolate porque está increíble.

No es la receta de Alma al 100%, ya que he usado la base que tengo para todos los cheesecakes para que se adapte al tamaño de un molde más grande, pero la del ganache sí.

¡Vamos a por la receta!


CHEESECAKE DE BAILEYS Y CHOCOLATE

Ingredientes para un molde alto de 20 cm:

Para la base:

  • 180 g de galletas Digestive
  • 100 g de mantequilla
Para el relleno:
  • 900 g de queso Philadelphia
  • 170 g de azúcar
  • 3 cucharadas de harina
  • 5 huevos
  • 75 ml de nata líquida o crème fraiche
  • 70 ml de Baileys (o más, ahí la cosa va en gustos)
Para el ganache:
  • 165 g de chocolate Nestlé postres INTENSO troceadito
  • 135 ml de nata líquida para montar
  • 35 g de mantequilla troceada
  • 60 ml de Baileys (o más)
Elaboración:

1. Precalentamos el horno a 180º 

2. Comenzamos con la base: trituramos las galletas, fundimos la mantequilla y mezclamos ambas hasta conseguir una pasta. Engrasamos nuestro molde y extendemos la mezcla en la base, presionando con una cuchara. Refrigeramos mientras preparamos el relleno.

3. Para el relleno, ponemos en el bol de la batidora el queso junto con el azúcar y la harina y lo batimos a velocidad muy baja para que no le entre aire y se nos raje.

4. Añadimos los huevos de uno en uno y mezclando lo justo, solo hasta integrar. Seguimos manteniendo una velocidad baja.

5. Mezclamos la nata con el Baileys y lo añadimos a la mezcla anterior, batiendo una última vez hasta integrar todo.

6. Vertemos la masa en el molde, aplanamos la superficie y horneamos 20 minutos a 180º y luego bajamos la temperatura a 120º y horneamos durante 70-80 minutos más.

7. Una vez transcurrido el tiempo de horneado, apagamos el horno y dejamos la tarta dentro hasta que se haya enfriado un poco. Después la sacamos y la dejamos sobre la encimera hasta que se enfríe por completo. Finalmente, la pasamos a la nevera y la dejamos ahí toda la noche.

8. Antes de servir la tarta, preparamos el ganache. Para ello, colocamos el chocolate en un bol resistente al calor y ponemos la nata en un cazo al fuego. Cuando rompa a hervir, la echamos sobre el chocolate y removemos enérgicamente hasta que nos quede una mezcla perfectamente homogénea y todo el chocolate se haya derretido.

9. Añadimos la mantequilla y el Baileys y dejamos enfriar tapado con un film (éste debe tocar la superficie del ganache) hasta que coja consistencia. 

Decoramos nuestro cheesecake.



 Espero que os haya encantado la receta.

¡Para la próxima os esperan unos cupcakes de muerte!

Besos,


domingo, 22 de marzo de 2015

Cheesecake de Speculoos


¡Hola a todos!

¿Qué tal ha ido el puente (si es que lo habéis tenido)?

El mío ha sido muyyyyy productivo en lo que a hornos se refiere... Vamos, que tengo recetas ¡para un mes!

Pero también he descansado, no creáis que todo ha sido hornear...


jueves, 25 de diciembre de 2014

Cheesecake de Turrón (Receta Navideña #3)


¡Buenos días y...

FELIZ NAVIDAD!

Espero que anoche pasarais todos una noche estupenda, que disfrutéis el día de hoy con vuestras familias y amigos y que las fiestas estén llenas de cosas buenas para vosotros.

De cosas buenas como ésta...


Porque ésta es otra de esas recetas que no te puedes sacar de la cabeza hasta que la haces.

Yo me declaro una amante completa del turrón. En Navidad disfruto comiéndolo una barbaridad y, cuando estamos en verano, nunca he traicionado al helado de turrón en ninguna heladería de las que me he sentado.


Si a ésto le unimos que estoy totalmente loca por la tarta de queso (cosa que ya sabéis de sobra), queda bastante claro cuál iba a ser el postre de la cena de Nochebuena, ¿no?

La receta ha sido un poco "experimentada" ya que he ido cogiendo cosas de mis otras tartas de queso e intentando compensar cantidades para que saliera bien al introducir el turrón.

Y el experimento ha salido ¡PERFECTO!

¡Mirad qué corte!


No os imagináis lo cremosa que está. Además, aunque pudiera parecer que al llevar turrón estaría excesivamente dulce, no es así, ya que la cantidad de azúcar es muchísimo menor y...

¡He usado turrón sin azúcar! Cosas de tener diabéticos en la familia...

Antes de poneros manos a la obra con ella, no olvidéis pasaros de nuevo por mi post Cómo conseguir un cheesecake perfecto en la sección de trucos y tutoriales para refrescar la memoria sobre las cosas que no debemos olvidar cuando hacemos tarta de queso.

Preparadla para Nochevieja, para Año Nuevo... ¡Para cuando queráis! No os va a decepcionar.


CHEESECAKE DE TURRÓN

Receta de My Sweet Cakeland

Ingredientes para un molde alto de 20 cm:

Para la base:

  • 180 g de galletas tipo digestive (yo usé unas sin azúcar)
  • 80 g de mantequilla
Para el relleno:
  • 700 g de queso crema
  • 300 g de turrón (del blando)
  • 4 huevos
  • 3 cucharadas de harina
  • 100 ml de nata líquida
  • 50 g de azúcar
Elaboración:

1. Precalentamos el horno a 180º y engrasamos un molde desmoldable de 20 cm.

2. Para la base, trituramos las galletas, derretimos la mantequilla y mezclamos ambos ingredientes. Lo ponemos en el molde, presionamos bien y metemos al congelador para que se endurezca.

3. Trituramos el turrón pero sin hacerlo del todo para que queden algunos trocitos de almendra.

4. Mezclamos el queso (a temperatura ambiente SIEMPRE) con el azúcar a velocidad muy baja.

5. Cuando estén bien mezclamos, añadimos los huevos de uno e uno y batiendo lo justo. Solo hasta que se incorporen bien.

6. Añadimos la nata, la harina tamizada y el turrón y mezclamos SOLO hasta que todo esté homogéneo. No os paséis batiendo, que luego se nos raja.

7. Vertemos la mezcla en el molde. Si lo deseáis podéis hacerla al baño María (previamente tenéis que forrar el molde con papel de aluminio para que no se filtre nada). Yo esta vez no lo hice porque quería darle un toque rústico y que los bordes me quedaran irregulares.

8. Horneamos a 180º durante 15 minutos y luego bajamos la temperatura a 120º y continuamos con la cocción unos 60-70 minutos más. Sabremos que está hecha cuando los bordes estén firmes pero el centro aún tiemble un poco al moverla.

9. Apagamos el horno, dejamos que se temple en su interior y después la sacamos y la dejamos enfriaren la encimera. Cuando esté completamente fría la metemos en la nevera durante toda la noche.



Ya estoy dándole vueltas a la receta con la que voy a despedir el año... Veremos...

Solo me queda deciros:

¡FELIZ NAVIDAD Y FELICES FIESTAS!



¡¡Mil besos!!


martes, 28 de octubre de 2014

Tarta de Queso Fresco 0%. Baja en Azúcar y en Grasa.


¡Muy buenas de nuevo!

Ya estoy por aquí para traeros otra receta, sí, otra más, de TARTA DE QUESO.

Los que me leéis desde hace tiempo sabréis mi pasión por ella. Y también que me he propuesto hacer un recetario de todas las variedades del mundo (de hecho ya he empezado creando un apartado exclusivo para ellas en la sección de Recetas Dulces).


Como ya os comenté en el post de la Tarta Degradada, la semana pasada fue tanto mi santo como el cumpleaños de mi hermana.

La tarta degradada fue para ella y siendo mi santo, no podía evitar homenajearme y hacerme mi postre favorito.


Al principio iba a hacer mi receta de EL CHEESECAKE PERFECTO, que publiqué hace unos meses. Es que es perfecto, de verdad. No tiene defectos (y está mal que yo lo diga).

Bueno, si tiene uno... ¡Es una bomba calórica y grasa!

Así que decidí que esta vez tocaba preparar un cheesecake de queso fresco, que fuera 0% y que tuviera poco azúcar para poder disfrutarlo sin remordimientos.


Tengo esta receta desde hace más de 6 años. Sí, os lo prometo. Y ahora me pregunto ¿por qué no la he preparado antes, Dios mío?

¿Que por qué la tengo desde hace tanto tiempo? La responsable fue mi madre.

Veréis, he llevado ortodoncia desde que estaba en el colegio y eso significa que durante mucho tiempo estuve yendo muy frecuentemente al dentista. Éste tenía la típica sala de espera con revistas que no cambiaba muy a menudo (vamos, que tenía de dos años atrás por lo menos). Una vez que fuimos vi una en la que aparecía una foto de una tarta de queso que quitaba el hipo. Le supliqué a mi madre que encontrara la revista, que necesitaba que me hiciera esa tarta (por aquel entonces no horneaba nada :D).

Pero no había manera... Y por aquel entonces los móviles o no tenían cámara o ésta era malísima. Así que harta de escucharme pedir la revista y de no poder encontrarla, una buena tarde mi madre arrancó la página de la revista del dentista y nos la trajimos a casa.

La verdad es que, después de tanto follón, la receta quedó en una carpeta, esperando la ocasión perfecta para hornearse. Hasta que ese momento llegó el fin de semana pasado. Y ahora sí que puedo prometer, y prometo, que la repetiré hasta la saciedad, tantas veces como le dije a mi madre que me consiguiera la revista.


Ya veréis que no vais a echar para nada de menos la grasa. Queda súper ligera, esponjosa y con un ligero toque a limón (he pasado de la vainilla esta vez) que hace que entre sola y no empache después de una comilona.

Podéis decorarla con cualquier mermelada que os guste. Yo no se la pongo porque sabéis que a mi me gusta el cheesecake "desnudo y puro" jajaja.

Aquí os dejo la receta. Por favor, no hagáis como yo y la dejéis olvidada en un cajón. Es la mejor tarta de queso light que vais a probar jamás.


TARTA DE QUESO FRESCO 0%

Receta adaptada de una revista perdida.

Ingredientes para un molde de 23 cm:

Para la base de galleta:

  • 200 g de galletas tipo Digestive trituradas
  • 100 g de mantequilla
Para el relleno:
  • 4 claras de huevo
  • 500 g de queso fresco batido 0%
  • 50 g de harina
  • 100 g de azúcar
  • Ralladura de limón al gusto (yo usé un cuarto).
  • Una pizca de sal.
Elaboración:

1. Precalentamos el horno a 200º y forramos un molde desmoldable con papel de aluminio por fuera. Lo engrasamos con un poco de spray desmoldante o mantequilla.

2. Comenzamos con la base de galleta. Trituramos las galletas, fundimos la mantequilla y mezclamos ambas. Os recomiendo que incorporéis la mantequilla poco a poco por si acaso no tenéis que echarla toda. Cuando al coger un poco de galleta triturada y al apretarla se quede compacta sin deshacerse, estará lista.

3. Extendemos la base de galleta sobre el molde y lo metemos en el congelador mientras preparamos el relleno.

4. Para preparar el relleno, primero mezclamos el queso con la harina tamizada, el azúcar y el limón. Mezclamos con una cuchara de madera y muy cuidadosamente.

5. Montamos las claras con la pizca de sal a punto de nieve y las añadimos cuidadosamente a la mezcla de queso, usando movimientos envolventes y siempre de abajo hacia arriba, desde dentro hacia afuera.

6. Ponemos la mezcla en el molde y alisamos la superficie con una espátula. Colocamos el molde sobre una fuente de horno con agua hasta la mitad del molde.

7. Horneamos durante unos 40 minutos. Yo cuando llevaba unos 20 le bajé la temperatura a 150º porque se me estaba tostando demasiado rápido, por lo que probablemente vosotros también tendréis que hacerlo.

8. Una vez transcurrido el tiempo de horneado, apagamos el horno, dejamos la puerta ligeramente abierta y dejamos que nuestra tarta se atempere dentro. Después la sacamos, la dejamos que se enfríe por completo sobre la encimera y después la metemos a la nevera durante toda la noche.



¡Pues ahí la tenéis!

Preparadla pronto y me contáis que tal.

Besitos,


miércoles, 17 de septiembre de 2014

Cheesecake Japonés (Tarta de Queso Japonesa o Soft Cotton Cake)




¡¡¡Por fin!!! ¡Por fin me han devuelto mi ordenador y puedo publicar esta delicia!

Veréis, la preparé con toda mi ilusión el pasado fin de semana deseando que llegara el lunes para compartirla con todos vosotros pero, ay... ¡Mi ordenador dijo basta! 

¡Basta de que me lleves de acá para allá emparedado entre una cantidad bestial de libros! Decido que me voy de vacaciones. Y así fue. El domingo me pasé toda la noche editando las fotos y funcionó perfectísimamente, pero al parecer, a mi portátil no le gustan los lunes y decidió que su pantalla dejara de funcionar :(


 Pero lo peor estaba por llegar...

Cuando lo llevé a la tienda, el amable chico me dijo con muy buenas palabras que, como fuera el no se qué de la pantalla, estaba fastidiada porque el arreglo me costaría unos 300 €!!!!! AAAAAGGGGHHH!!!

Me pasé la noche del lunes, el completo martes y parte de hoy miércoles rezando a todos los santos que se me ocurrían para que solo fuera una tontería de algún cable y...

¡¡Gracias a Dios que lo ha sido!! Al final un cablecillo de nada estaba desconectado... Ay, menos mal!

Así que ya puedo compartir con todos vosotros este pecado.



Si me leéis con frecuencia, sabéis que mi obsesión por las tartas de queso me ha llevado desde la típica de Nueva York, hasta la pecaminosa de chocolate, pasando por cupcakes de tarta de queso y polos de cheesecake.

Pues cuando ya pensaba que mi locura había tocado límite, se me ocurre que por qué no, voy a hacerme un recetario internacional de recetas de cheesecake. 

Ya tengo la New York style, pero he encontrado prometedoras recetas de London cheesecake, el Käsekuchen alemán y la que más llamaba mi atención de todas: 

El Cheesecake Japonés, también llamado soft cotton cake (algo así como tarta de algodón). 

El por qué de ese nombre lo descubriréis cuando la hagáis...


 ,
¡Porque esta tarta es absolutamente delicada! Nada que ver con su hermana neoyorkina... ¡Es algodón puro! Yo la sitúo en un punto intermedio entre un bizcocho súper esponjoso y ligero y una mousse cremosa y suave. Es súper ligera y con una textura que se funde en la boca...

¡¡Ay!! ¡No podéis imaginaros lo difícil que es estar escribiendo sobre ella y saber que ya no queda ni una miga!

Su diferencia fundamental con el resto de tartas de queso es que utiliza muy poco de éste ingrediente y que su preparación se parece mucho a la de una mousse o un Angel Food Cake: usa claras montadas que le dan ligereza e integran un montón de aire.

Además, os soprenderá la forma en la que se integra el queso... Leed la preparación y me contáis.

Por ello os advierto de que hay que ser cuidadosos al prepararla, ya que es súuuuper frágil y si no tenemos maña para integrar las claras, se nos bajará totalmente.

¡Aquí tenéis la receta! La saqué de algún blog, pero como la apunté rápido en un papel no me acuerdo de dónde fue! Lo siento! Si la autora o autor lee la entrada que me perdone por no mencionar su blog!



 CHEESECAKE JAPONÉS (Soft Cotton Cake)

Ingredientes para un molde de 23 cm:

  • 140 g de azúcar
  • 6 huevos (separados en claras y yemas y a temperatura ambiente)
  • 1/4 de cucharadita de Cremor Tártaro (lo podéis encontrar en tiendas de repostería o en internet. Echad un vistazo a Recomendaciones)
  • 50 g de mantequilla
  • 250 g de queso crema
  • 100 ml de leche semi
  • 1 cucharada y media de zumo de limón
  • 60 g de harina
  • 20 g de Maizena
  • Una pizca de sal

Elaboración:

1. Precalentamos el horno a 160º y engrasamos el molde con spray desmoldante o con un poco de aceite. Además, forramos su exterior con papel de aluminio ya que hornearemos al baño maría y así evitaremos que se filtre el agua en el molde.

2. Ponemos el queso, la mantequilla y la leche en un bol resistente al calor y colocamos éste en un cazo con agua para hacer un baño maría. Si tenéis un cazo con doble fondo os ahorraréis el bol. Lo ponemos a fuego lento y dejamos que se funda todo y se forme una crema sedosa y sin grumos. Reservamos para que se temple.

3. Tamizamos las harinas y, cuando la crema esté templada, las añadimos a ésta junto con la sal, las yemas y el zumo de limón. Mezclamos bien hasta que quede muy homogéneo.

4. Preparamos un merengue. Ponemos en el bol de la batidora (o en otro bol usando unas varillas normales) las claras  y el cremor tártaro y batimos hasta que estén espumosas. Paramos, añadimos el el azúcar y seguimos batiendo hasta conseguir picos blandos. Para saber cuando está, levantaremos las varillas. Si el pico que queda en ellas al levantarlas se dobla ligeramente hacia un lado y después se queda quieto, estarán listas. No os paséis y hagáis picos duros, ya que si no será imposible integrar el merengue en el resto de la mezcla.

5. Con mucho cuidado, ponemos 1/3 del merengue en la crema de queso y lo mezclamos muy suavemente con ayuda de una lengua y mediante movimientos envolventes, desde el centro hasta los extremos. Cuando esté integrado, añadimos otro tercio y repetimos el proceso.
Por último, vertemos toda esa mezcla en el bol del merengue restante (en lugar de echar el merengue en la crema como antes) y repetimos los movimientos envolventes hasta integrar.

6. Vertemos la mezcla en el molde, lo colocamos sobre una bandeja de horno con agua que llegue hasta la mitad del molde y horneamos durante una hora aproximadamente, o hasta que el cheesecake esté firme y bien dorado por encima.

7. Apagamos el horno y dejamos que se atempere un poco dentro de éste para evitar un cambio brusco de temperatura. Cuando esté templado, lo sacamos a la encimera y lo dejamos ahí hasta que esté completamente frío. Después lo metemos a la nevera y lo dejamos toda la noche.

8. Decoramos con mermelada, un poco de azúcar glasé o unos frutos del bosque.

NOTA: Usad un molde bien alto porque este cheesecake suele subir muchísimo! Y no os preocupéis si durante el horneado sube más por un lado que por otro. Luego se aplana al enfriarse y queda todo igual.



Espero que la hagáis pronto, porque de verdad que merece la pena ser cuidadoso y todo el trabajo que lleva porque está... ¡DELICIOSÍSIMA!



¡Hasta la próxima!


lunes, 25 de agosto de 2014

Polos de Tarta de Queso (Sin azúcar)


¡Buenas, calurosas y veraniegas tardes!
Esta semana estoy en depresión pura y dura... ¡¡Que se acaba agosto!! ¡¡Que la semana que viene hay que volver al trabajo!! ¡¡Que al verano le quedan los días contados!! Ais... ¡Qué tristeza más grande!
Aunque bueno, como yo me resisto a decir adiós a la estación del vagueo por excelencia, he decidido hacer unos polos para aprovechar los últimos días que le quedan y así poder paliar un poco el bajón con un capricho dulce pero sin una pizca de azúcar añadido! Además, hace como dos meses que me compré las poleras en Carrefour y estaba deseando estrenarlas! Pero entre vacaciones, trabajo, playa... lo he ido posponiendo hasta hoy.



El Sirope de Agave vuelve a estar presente otra vez en los ingredientes de esta receta al igual que en la del yogur helado que hice hace unas semanas. A ver, no es que sea acalórico como la sacarina o la stevia, sino que su índice glucémico es muyyyyyyyy bajito, por lo que es apto para diabéticos. Además tiene muchas menos calorías que el azúcar, por lo que estos polos son un caprichito que podemos darnos de vez en cuando.


He intentado mantener la cantidad de grasa a raya usando Philadelphia light y nata con solo un 21% de materia grasa. No os aconsejo que la suprimáis por completo. Lo primero porque no se puede siendo polos de queso; lo segundo porque la grasa ayuda a que no se formen cristales de hielo durante el proceso de congelación. A mí me han salido muy cremosos y sin hielo, aunque si no os importa la cantidad de grasa, podéis usar Philadelphia normal y nata del 35%, con lo que el resultado será aún más cremoso.

En cuanto al sabor... ¿Qué os puede decir una obsesa de la tarta de queso? ¡Pues que saben a eso, a la tarta de queso más deliciosa y cremosa del mundo!

¡Pues aquí os dejo la receta! ¡Es facilísima a más no poder!


POLOS DE TARTA DE QUESO

Receta de My Sweet Cakeland 

Ingredientes para 8 polos:

Para el coulís:

  • 50 g de frutas del bosque variadas (moras, frambuesas y arándanos)
  • 1 cucharada de agua
  • 2 cucharaditas de Sirope de Agave.
Para los polos:
  • 250 ml de nata líquida de montar (21% M.G.)
  • 200 g de queso Philadelphia Light (a temperatura ambiente)
  • 50 g de Sirope de Agave (si no lo encontráis, sustituidlo por el doble de azúcar)
  • 1 cucharadita de vainilla en pasta
Para el crumble de galleta:
  • 3 Galletas tipo digestive
  • 20 g de mantequilla
  • media cucharadita de canela
Elaboración:

1. Comenzamos con el coulís. Ponemos en una sartén todos sus ingredientes y llevamos a ebullición. Retiramos del fuego y trituramos con la batidora. Colamos y reservamos.

2. Para los polos, ponemos el queso, la nata y el Sirope de Agave en el bol de la KA (también podéis usar una batidora normal de varillas) e batimos muy lentamente hasta obtener una crema muy lisa, cremosa y homogénea. Añadimos la vainilla y volvemos a mezclar a velocidad algo más alta y solo hasta integrarla.

3. Vertemos la mezcla crema de queso en las poleras dejando un dedo sin llenar para poder poner el crumble de galleta. Añadimos un poco del coulís a cada polera y lo mezclamos un poco con ayuda de una cucharita. Quedará un efecto degradado muy chulo.

4. Metemos las poleras al congelador y las tenemos ahí durante 1 hora mientras preparamos el crumble. ¡No le pongáis los palitos aún!

5. Picamos las galletas, le añadimos la mantequilla derretida y la canela y lo mezclamos bien hasta formar una pasta.

6. Una vez transcurrida la hora, sacamos los polos, les ponemos el crumble en el espacio que habíamos dejado y presionamos ligeramente para que quede bien pegado. Ponemos los palos o las tapas y volvemos a congelar durante un mínimo de 5 horas.

Para desmoldar, solo tenemos que sacarlos de la nevera 10 minutos antes de consumir.

¡Listo! Ahí tenéis un delicioso y refrescante postre para ir despidiendo el verano.


¡¡Por cierto!! ¡Os presento a Bimba! 


La hemos adoptado de la protectora Ayuda-animal Murcia y ¡no os hacéis una idea de lo adorable que es! Animaos a darle un hogar a tantos chiquitines que están por ahí solos, porque os lo agradecerán de por vida.

¡Nos vemos pronto! 

Hasta entonces...



miércoles, 2 de julio de 2014

Cómo Conseguir un Cheesecake Perfecto

¡Hola!

Inauguro esta sección del blog que creo que será muy útil, ya que a veces las cosas no salen como a nosotros nos gustaría y nos preguntamos ¿por quéeeeeeee? ¿Por qué se me ha rajado el cheesecake? ¿Por qué los cupcakes están duros? ¿Por qué el buttercream se derrite?

Yo no soy ninguna experta ni me dedico a ésto profesionalmente, así que los trucos que daré aquí se van a basar en mis experiencias como repostera amateur, en cosas que me han pasado durante los horneados y la elaboración de las recetas y en distintos trucos que he ido recopilando de internet, libros y de mis propias vivencias. Por ello, todo está abierto a sugerencias y mejoras y si hay algo que pensáis que no es así, espero que me lo digáis para poder cambiarlo y así no confundir a nadie.

Dicho esto, me gustaría comenzar la sección con "Trucos para que el cheesecake quede perfecto".
Si me leéis de vez en cuando, sabréis que adoro la tarta de queso y con ella me ha pasado de todo (malo y bueno) hasta que al final le he cogido el tranquillo y me sale bastante decente. Así que aquí comparto con todos vosotros las reglas de oro del cheesecake que van a permitirnos tener una tarta de queso preciosa, sin rajas y sin que parezca chuscarrá (quemada) por la superficie.


CÓMO CONSEGUIR UN CHEESECAKE PERFECTO:


1. Todos los ingredientes tienen que estar siempre a temperatura ambiente, especialmente el queso, ya que si está frío estará más duro y por tanto, será mas difícil de mezclar, creando grumos desagradables en el cheesecake.


2. El relleno del cheesecake NUNCA y digo NUNCA, se batirá en exceso ni a velocidad muy alta, sobre todo cuando hayamos incluido los huevos. Ésto es así porque al batir demasiado o demasiado rápido, meteremos aire a la mezcla, lo que hará que la superficie del cheesecake se nos raje durante o después del horneado. Cuánto más despacio y menos batamos, mejor que mejor.

3. Es mejor hornear el cheesecake al baño maría, ya que gracias a la humedad desprendida por la evaporación del agua, la superficie quedará hidratada y habrá menos posibilidades de que se raje. Además, el interior quedará súper cremoso y el exterior será liso, sin imperfecciones y con un tono uniforme. Si alguna vez se os olvida hacerlo con éste método (como a mí en alguna ocasión), aseguraos de hornear al principio a temperatura alta (180º) durante unos 15 minutos y después bajad la temperatura a 100 o 120º, cocinando durante una hora más aproximadamente.

4. En el cheesecake tenemos que evitar los "Sobres", es decir, tenemos que intentar a toda costa no "sobrebatir" (como he dicho antes) y sobre todo no "sobrehornear". Si nos pasamos con el horno no solo tendremos una superficie quemada, sino que además es casi seguro que se nos va a rajar. El pastel estará hecho cuando al mover el molde, el centro parezca un flan y tiemble. Aunque creamos que está crudo, no lo dejéis más tiempo en el horno o se quedará seco como una pasa. El cheesecake tiene que ser algo cremoso y eso no lo conseguiremos si nos pasamos en el tiempo de horneado.

5. También debemos evitar los cambios bruscos de temperatura, ya que éstos son los mejores amigos de las rajas. Cuando acabe el tiempo de horneado, debemos apagar el horno y dejar el cheesecake dentro durante una media hora más o menos, para que vaya perdiendo el calor gradualmente. Después lo sacaremos a la encimera para que quede a temperatura ambiente antes de meterlo en la nevera, donde deberá estar al menos 4 horas, aunque siempre es mejor hacerlo el día antes y tenerlo toda la noche.

6. El mejor molde para la tarta de queso es uno desmoldable con clip, el cual siempre deberá estar engrasado. Además, tan pronto como saquemos el cheesecake del horno, tenemos que deslizar un cuchillo alrededor de todo el borde para desprenderlo del molde. Hacemos esto porque al enfriarse, el cheesecake tiende a contraerse y, si está pegado a la pared del molde, se rajará por el centro.

Si hacéis todo esto os aseguro que tendréis un cheesecake tan perfecto como éste


Espero que estos consejos y trucos os hayan sido útiles.

Keep on baking!

domingo, 29 de junio de 2014

El Cheesecake Perfecto y ¡¡¡Mi Nueva KitchenAid!!!


 ¡¡¡¡¡¡¡¡AYYYYYYY!!!!!!!! ¡¡¡Qué felicidad más grande!!! Mi cara tiene una sonrisa de oreja a oreja desde que ayer llegó algo que he estado esperando durante muuuuuuuucho tiempo.

¡¡¡MI KITCHENAID!!!





 Esto fue amor a primera vista. Desde que vi el aparatico por primera vez supe que algún día (y tras ahorrar durante muuuucho tiempo, porque es cara la jodía) tendría una. Me daba igual el color, el modelo, los extras que llevara... Yo quería una KitchenAid (KA en adelante) y ahora que la tengo no la pienso dejar descansar!!!

Cuando abrí la caja y la vi, tan perfecta, tan blanca, tan brillante pensé "Dios, es que es perfecta". Pesa como un muerto pero vamos, que eso es una minucia! Quién tenga una recordará sin duda el momento en que la puso en marcha por primera vez... ¡Qué espectáculo! ¡Si es que es perfecta! Es tan perfecta que su estreno merecía una receta por todo lo alto, una receta igualmente perfecta y que además, resulta ser lo que más me gusta en este mundo: EL CHEESECAKE (o la tarta de queso, como prefiráis)



Lo pongo con mayúsculas porque éste es sin lugar a dudas el mejor de cuántos he probado (y han sido muchísimos, lo aseguro). Habré hecho por lo menos 20 recetas distintas de tarta de queso, y con ninguna conseguía lo que quería. A mi me gusta que quede alta, cremosa y que a la vista sea consistente, es decir, que no parezca que se está "derritiendo". Desgraciadamente, nunca conseguía lo que quería: unas duras como piedras, otras se desparramaban por la fuente al desmoldar (habiéndolas tenido una noche completa en la nevera).



Mi frustración y descontento crecían y crecían hasta que por fin, encontré una receta que podía ser considerada como casi perfecta (digo casi porque en ese momento no había probado ésta)
La descubrí en Londres, en The Hummingbird Bakery, una tienda de cupcakes que tiene varias abiertas por toda la ciudad. ¡Entré solo a mirar, lo prometo! Estaba alucinando con todos los preciosos cupcakes y tartas que tenían en el mostrador cuando de repente lo vi... Ahí estaba, un solitario trozo de tarta de queso que me estaba llamando... ¡Y claro está, no pude ignorarlo! Qué pena que no tengo ninguna foto, pero era bastante parecido a éste, aunque sin la mermelada. Cuando me comí el primer trozo supe que ya jamás podría superar mi adicción a esa tarta, porque me enganché a ella automáticamente. Tanto fue así que acto seguido, me fui a una librería que había cerca y me compré el Cookbook de The Hummingbird Bakery (está en la sección "Recomendaciones" de este blog) donde por supuesto estaba mi preciada receta.

Esa es la que he estado haciendo durante un año entero. Sin embargo, en mi casa no quedaba como la que probé allí. De sabor estaba increíble, pero se quedaba más con textura de flan y yo quería algo firme y cremoso a la vez. Por eso, he introducido algunos cambios en la receta, la cual solo llevaba huevos, queso, azúcar y extracto de vainilla, añadiendo un poco de harina y leche evaporada. Además también le he hecho unas ondas o "swirl" con mermelada, que a mi no me gusta en el cheesecake, pero queda muy bonico como decoración y además, como es para mi padre que es su santo hoy (¡¡FELICIDADES, PAPA!!) pues se la he puesto, porque a él le encanta con ella.

Así que ya no me enrollo más. Voy a abrir una nueva sección en el blog de "trucos" y en el primer post encontraréis cómo hacer un cheesecake perfecto sin rajas y sin quemarse.

¡Ahí va la receta!



NEW YORK CHEESECAKE (EL PERFECTO, ¡SÍ!)

(Receta de My Sweet Cakeland)

Ingredientes para un molde de 20 cm:

Para la base:

  • 180 g de galletas digestive (yo las usé de avena, que quedan crujientes)
  • 100 g de mantequilla
Para el relleno y la decoración:

  • 900 g de queso crema (yo usé Philadelphia) a temperatura ambiente
  • 170 g de azúcar
  • 3 cucharadas de harina
  • 5 huevos
  • 75 ml de nata líquida o creme fraiche.
  • 2 cucharaditas de vainilla en pasta
  • Un poco de mermelada de arándanos
Elaboración:

1. Precalentamos el horno a 180º y rociamos el molde con spray desmoldante o úntalo con mantequilla

Para la base:

1. Picamos las galletas hasta que queden como arena mientras derretimos la mantequilla en el microondas.

2. Vertemos la mantequilla fundida sobre las galletas, mezclamos bien y extendemos la pasta sobre la base del molde, distribuyéndola bien para que quede uniforme.

3. Metemos el molde al congelador mientras preparamos el relleno para que se endurezca.

Para el relleno:

1. Batimos el queso (el cual debe estar a temperatura ambiente) con el azúcar a velocidad muy baja y solo hasta que se mezclen completamente.

2. Añadimos los huevos, de uno en uno y batimos muy lentamente y solo hasta integrarlos.

3. Incorporamos la harina tamizada, la leche evaporada y el extracto de vainilla y mezclamos una vez más sin pasarnos para no meterle aire al cheesecake, ya que si no se rajará.

4. Vertemos la mezcla en el molde y alisamos la superficie. Antes de meter al horno, ponemos unas cucharadas de mermelada en el vaso de la batidora y trituramos para que no quede ningún grumo. Con una cuchara, hacemos unas líneas de mermelada sobre el cheesecake y después, con un palillo, hacemos el swirl u onda, haciendo líneas perpendiculares a las anteriores (como si quisiéramos hacer una cuadrícula)

5. Horneamos 20 minutos a 180º y después bajamos la temperatura a 120º y continuamos la cocción unos 70-80 minutos más.

6. Apagamos el horno, dejamos la tarta dentro unos 30 minutos y después la sacamos y la dejamos enfriar por completo sobre la encimera. Cuando esté fría, la metemos al frigo, donde debería estar mínimo 4 horas aunque es mejor que esté toda la noche.

NOTA: Podéis hacerla también al baño maría para que quede aún más cremosa. Yo siempre lo hago, pero esta vez se me olvidó y me acordé cuando ya estaba en el horno jajaja.


Pues ahí la tenéis. Espero que la hagáis y me contéis qué tal.

See you!!