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martes, 7 de julio de 2015

Pastel Mágico e Inteligente


¡Hola a todos!

Aquí os traigo una nueva propuesta que os servirá tanto para desayunar como para endulzar vuestras meriendas, además de ser perfecto para verano o invierno porque se puede comer fresquito.

Os resultará curioso el nombre...

A mí, al menos, me lo pareció desde el primer momento en que lo vi hace ya bastantes meses.

¿Cómo puede ser inteligente un pastel?


Pues yo os lo digo... No se trata de inteligencia, sino de la magia de la repostería.

Porque, a pesar de llevar ya algo de tiempo en este mundillo, no deja de sorprenderme cómo una simple masa con el calor adecuado puede llegar a convertirse en tres cosas distintas.

Para este bizcocho (que tampoco sé si llamarlo bizcocho, porque está formado por más cosas), solo realizarás una masa, pero luego en el horno se transformará en tres capas de consistencia y apariencia distintas.

Y si no lo creéis, mirad más de cerca:


¡Ya lo véis!

Se distinguen perfectamente 3 niveles distintos:

Primero, arriba del todo, un esponjosísimo y ligerísimo bizcocho.

Después, en medio, una capa que nos recuerda totalmente a una deliciosa crema pastelera o unas natillas muy densas, suaves y cremosas.

Finalmente, una base algo más dura, como hojaldrada, que se parece a un pudin o algo por el estilo.


No sé si me habré explicado bien, pero creo que lo mejor que podéis hacer para entenderlo es prepararlo en casa, porque de verdad que está absolutamente increíble.

Cuando das el primer bocado, se encuentran las tres texturas en tu boca y se funden en una. Y madre mía... No puedo seguir porque ya no me queda ni un poco en casa.

Por eso es mágico e inteligente este pastel. Por eso me encanta tener la repostería como afición. Porque de una cosa tan simple como una única masa, puedes obtener una maravilla como ésta.


Así que, no me enrollo más. Preparadlo y coméroslo frío, recién sacado de la nevera, o a temperatura ambiente.

Lo que sí os recomiendo es que no lo desmoldéis ni intentéis sacarlo del molde estando aún caliente, porque se tienen que asentar las tres capas para que no se os rompa.


PASTEL MÁGICO E INTELIGENTE

Receta del blog Kanela y Limón

Ingredientes (para un molde rectangular)

  • 8 yemas
  • 8 claras
  • 1 litro de leche tibia
  • 250 g de mantequilla derretida y fría
  • 250 g de azúcar blanco
  • 225 g de harina
  • Ralladura de 1 limón
  • 2 cucharaditas de vainilla en pasta
  • Azúcar glasé para decorar
Elaboración:

1. Precalentamos el horno a 180º. Batimos las yemas con el azúcar y la vainilla en pasta hasta conseguir una mezcla cremosa y algo espumosa.

2. Incorporamos la mantequilla, la leche, la harina (previamente tamizada) y la ralladura de limón.

3. Montamos las claras a punto de nieve y las añadimos poco a poco y con muchísimo cuidado, utilizando movimientos envolventes desde el centro hacia las paredes del bol. Llevad cuidado de no batirlo muy fuerte para que no se os bajen las claras. Más vale maña que fuerza aquí.

4. Cuando toda la mezcla esté homogénea, la pasamos a un molde previamente engrasado con spray desmoldante o mantquilla y harina y horneamos 10 minutos a 180º y 50 minutos a 160º.

5. Sacamos el pastel del horno y lo dejamos enfriar en el molde, sin desmoldar y sin cortar hasta que no esté totalmente frío. Debe asentarse para que no se rompa.

6. Espolvoreamos un poco de azúcar glasé por encima, con ayuda de un colador.

Conservadlo en la nevera para que esté fresquito y no se ponga malo con estos calores.





Espero que os haya gustado esta receta.

Muy pronto volveré con otra muy especial, dedicada totalmente a mis niños y sus familias por el regalazo que me hicieron para el final del curso.

Hasta entonces,

¡Un besazo!

martes, 12 de mayo de 2015

Cheesecake de Baileys y Chocolate


¡Hola a tod@s!

Perdonad que no actualizara el domingo... Tenía ya todo preparado para compartir con vosotros esta recetaca, pero entre unas cosas y otras se hicieron las mil y con la entrada colgada me quedé.

Pero tranquilos, no se va a hacer más de esperar.


Los que seguís a Alma Obregón ya sabréis que hace tiempo preparó este mismo cheesecake y estoy segura de que, cuando la visteis, pensasteis algo así como: "Dios, tengo que hacerla ya, que vaya pinta".

Eso es lo que se me pasaba a mí por la cabeza cada vez que entraba a su blog y la veía.

Pero nunca surgía la ocasión de hacerla. Unas veces porque había niños en la mesa y otras por no tener los ingredientes, se fue posponiendo.

Hasta que finalmente, llegó su turno.


No sé qué puedo deciros sobre ella.

De verdad, cuando me acuerdo de su sabor se me nubla la mente y no soy capaz de articular palabra.

El relleno tiene el toque justo de Baileys para que no resulte muy fuerte, pero le da una gracia especial. Y el ganache... Qué decir del ganache...

Que no sé cómo no se han planteado los señores de Baileys crear una combinación de éste con el chocolate porque está increíble.

No es la receta de Alma al 100%, ya que he usado la base que tengo para todos los cheesecakes para que se adapte al tamaño de un molde más grande, pero la del ganache sí.

¡Vamos a por la receta!


CHEESECAKE DE BAILEYS Y CHOCOLATE

Ingredientes para un molde alto de 20 cm:

Para la base:

  • 180 g de galletas Digestive
  • 100 g de mantequilla
Para el relleno:
  • 900 g de queso Philadelphia
  • 170 g de azúcar
  • 3 cucharadas de harina
  • 5 huevos
  • 75 ml de nata líquida o crème fraiche
  • 70 ml de Baileys (o más, ahí la cosa va en gustos)
Para el ganache:
  • 165 g de chocolate Nestlé postres INTENSO troceadito
  • 135 ml de nata líquida para montar
  • 35 g de mantequilla troceada
  • 60 ml de Baileys (o más)
Elaboración:

1. Precalentamos el horno a 180º 

2. Comenzamos con la base: trituramos las galletas, fundimos la mantequilla y mezclamos ambas hasta conseguir una pasta. Engrasamos nuestro molde y extendemos la mezcla en la base, presionando con una cuchara. Refrigeramos mientras preparamos el relleno.

3. Para el relleno, ponemos en el bol de la batidora el queso junto con el azúcar y la harina y lo batimos a velocidad muy baja para que no le entre aire y se nos raje.

4. Añadimos los huevos de uno en uno y mezclando lo justo, solo hasta integrar. Seguimos manteniendo una velocidad baja.

5. Mezclamos la nata con el Baileys y lo añadimos a la mezcla anterior, batiendo una última vez hasta integrar todo.

6. Vertemos la masa en el molde, aplanamos la superficie y horneamos 20 minutos a 180º y luego bajamos la temperatura a 120º y horneamos durante 70-80 minutos más.

7. Una vez transcurrido el tiempo de horneado, apagamos el horno y dejamos la tarta dentro hasta que se haya enfriado un poco. Después la sacamos y la dejamos sobre la encimera hasta que se enfríe por completo. Finalmente, la pasamos a la nevera y la dejamos ahí toda la noche.

8. Antes de servir la tarta, preparamos el ganache. Para ello, colocamos el chocolate en un bol resistente al calor y ponemos la nata en un cazo al fuego. Cuando rompa a hervir, la echamos sobre el chocolate y removemos enérgicamente hasta que nos quede una mezcla perfectamente homogénea y todo el chocolate se haya derretido.

9. Añadimos la mantequilla y el Baileys y dejamos enfriar tapado con un film (éste debe tocar la superficie del ganache) hasta que coja consistencia. 

Decoramos nuestro cheesecake.



 Espero que os haya encantado la receta.

¡Para la próxima os esperan unos cupcakes de muerte!

Besos,


domingo, 19 de octubre de 2014

Tarta Degradada de Chocolate y Vainilla


¡¡Ay Dios mío!!

No os podéis imaginar las ganas que tenía de hacer esta tarta desde que la vi en el blog de Sweetapolita.

La tía hizo un súper vídeo explicando cómo hacer este degradado tan chulo y, lo hizo taaaaan bien, que me hice hasta ilusiones de que me saldría.

Aún así no estaba yo muy convencida de mis habilidades con la espátula, y más en cuestión de layer cakes, por lo que lo fui posponiendo una y otra vez...

¡Hasta que no me he podido escapar!


Mañana, además de ser mi santo :D :D, es el cumpleaños de mi heramana.

Sí, la pequeñaja cumple 19 años.

Y yo quería hacer una tarta que estuviera a la altura. Y claro, la tarta degradada volvió a mi mente. Me puse el videotutorial como 1000 veces para ver, milímetro a milímetro, lo que esta pedazo americana hacía para conseguir la tarta más bonita de la historia.

Porque lo es. Lo es y punto. Porque tiene tonos pastel y esos son los más bonitos. Y porque sobre todo, tiene color azul celeste mezclado con verde menta.

Tras superar el millón de visitas mías en youtube a este vídeo (más abajo os pongo el enlace) me armé de valor y, espátula en mano, me puse a hacer la obra maestra de este blog.


Además, el dicho éste de "aunque la mona se vista de seda, mona se queda" no puede aplicarse a esta tarta, porque de mona no tiene nada por dentro.

¡¡ESTÁ ESPECTACULAR!!

¿Hay algo mejor que la vainilla y el chocolate juntos? Es el matrimonio dulce por excelencia y aquí queda más que comprobado.

Sé que estáis deseando que os ponga la receta, así que, allá va, no sin antes pedir disculpas a las otras dos recetas que tengo en cola y que iban antes que ésta. (Lo siento, pero esto es un hito en la historia de My Sweet Cakeland).

Y por cierto, la receta es para dos moldes de 20 cm, pero yo corte los dos bizcochos en dos a su vez para tener 4 capas!!! Sin embargo, una se me quedó más finita, por lo que la congelé para hacer futuros cakepops :D

Ahora sí, ¡¡RECETACA!!


TARTA DEGRADADA DE CHOCOLATE Y VAINILLA

Receta adaptada del blog Sweetapolita

Ingredientes para 2 moldes de 20 cm:

Para el bizcocho:

  • 270 g de harina
  • 200 g de azúcar moreno
  • 200 g de azúcar blanco
  • 90 g de cacao en polvo sin azúcar
  • 9 g de levadura
  • 9 g de bicarbonato sódico
  • Una cucharadita de sal
  • 210 ml de leche semidesnatada + un chorro de limón (o 210 ml de buttermilk)
  • 110 ml de aceite
  • 3 huevos
  • 2 cucharaditas de vainilla en pasta.
Para el buttercream de vainilla:
  • 525 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 550 g de azúcar glasé
  • 3 cucharadas de leche semidesnatada
  • 1 cucharada de vainilla en pasta (si no queréis los típicos puntitos en vuestro buttercream, usad extracto)
  • Colorantes en pasta Aqua, Lavender y Ice blue de Sugarflair.
Elaboración:

Bizcocho:

1. Precalentamos el horno a 180º y engrasamos dos moldes con spray desmoldante.

2. Si no usamos buttermilk, escurrimos el limón en la leche y dejamos reposar 5 minutos hasta que se corte.

3. Mezclamos los azúcares con el aceite hasta que no queden grumos,

4. Añadimos los huevos, de uno en uno, y mezclando bien hasta que estén completamente integrados.

5. Añadimos la mitad de la harina tamizada con el cacao, la levadura y el bicarbonato. Después añadimos la leche cortada (o buttermilk) y mezclamos suavemente, Por último, añadimos el resto de los ingredientes secos y mezclamos una vez más pero solo hasta integrar.

6. Incorporamos la vainilla y la sal.

7. Repartimos la masa en los dos moldes. Para hacerlo de forma equitativa, vamos poniendo una cucharada en cada una hasta acabar con toda la masa.

8. Horneamos durante unos 25-30 minutos. Los sacamos del horno, dejamos que se atempereren en el molde (no los saquéis calientes u os los cargaréis) y después pasamos a una rejilla para que se enfríen por completo.

9. Una vez fríos, y si lo deseamos, cortamos cada bizcocho por la mitad para tener 4 capas. Yo lo hice así para que quedaran más finas, ya que me pareció que en dos capas el trozo de bizcocho quedaría demasiado grueso y haría que el buttercream pareciera inexistente.

Buttercream:

1. Tamizamos el icing sugar y lo mezclamos a velocidad muy baja con la mantequilla. Cuando se integren, aumentamos la velocidad y batimos durante unos 5 minutos.

2. Añadimos la leche y la vainilla y seguimos batiendo a velocidad alta durante otros 3-4 minutos, hasta que esté muy cremoso.

3. Dejamos una parte sin teñir para el relleno y la capa sujetamigas y después dividimos la crema restante en tres boles.

4. Con ayuda de un palillo, teñimos cada uno de los boles de buttercream, poniendo más o menos cantidad en función del tono que queramos conseguir. Tened en cuenta que es mejor ir poco a poco, porque una vez que hayamos puesto demasiado colorante, no podremos aclarar.



A mí me quedaron así:





Montaje: Cómo hacer una tarta degradada:

1. Comenzamos poniendo un poquito de crema a modo de "pegamento" sobre nuestra base de cartón (podéis comprarla ya hecha o hacerla vosotros mismos con una caja de cereales y papel de aluminio).

2. Colocamos la primera capa de bizcocho sobre ella y la cubrimos con una buena capa de buttercream.

3. Repetimos la operación con el resto de capas, teniendo en cuenta que la superior deberemos colocarla al revés, por la zona más plana (por la base).

4. Cubrimos toda la tarta con una fina capa de buttercream blanco. Esta es la llamada capa sujetamigas, que ayudará a que no se nos suelten trocitos de bizcocho cuando estemos decorando.

5. Refrigeramos la tarta durante media hora para que se solidifique bien la capa.

6. Comenzamos a aplicar el buttercream violeta en la parte superior de la tarta con una espátula que tenga ángulo. Sed generosos. 

Aplicamos la capa de buttercream violeta en la parte superior
7. A continuación, aplicamos la capa de azul en la parte de abajo de la tarta. Poned también bastante cantidad ya que cuando comencemos a alisar la tarta y a crear el degradado, quitaremos una parte del buttercream inevitablemente.

Ponemos la capa azul en la parte inferior.
8. Por último, ponemos la capa verde menta entre las otras dos. Comenzamos a alisar la tarta con ayuda de la espátula recta.
Añadimos la capa verde menta y comenzamos a alisar.
9. Ya solo tenéis que alisarla hasta que quede a vuestro gusto. Tened cuidado de no pasaros para no mezclar demasiado los colores y que se pierda el degradado.

Como sé que este mini paso a paso no está muy completo, os enlazo el vídeo de Sweetapolita. ¡Es perfecto!


Ahí está su resultado final y aquí está el mío:


Lo bueno de esta tarta es que una nunca queda igual que otra. 


¡¡¡Además, todas quedan preciosas!!! Aquí tenéis otra del corte:


¡¡¡¡Qué buena!!!!

Os dejo ya por hoy, que entre unas cosas y otras se me han hecho unas horas tremendas para publicar. 

Esta semana sin falta tendréis las otras dos recetas que tengo en cola :D

¡¡Besitos!!



domingo, 6 de julio de 2014

Pastel de Hojaldre al Pesto


¡¡Vamos a comer!!

¡Ya va siendo hora de sentarse a la mesa y empezar con el aperitivo, que es domingo! Por eso hoy os traigo una receta salada, buenísima, fácil de preparar y con poquísimos ingredientes.
Uno de ellos es la salsa pesto, que me encanta. Desde que la probé por primera vez no dejo de echársela a todo lo que hago: pizzas, pasta, pasteles, quiches... Me encanta combinada con tomates cherry y mozzarela fresca, y si ya luego le añades las hojas de albahaca, frescas también, se convierte en un manjar al que no podrás decir que no.


La hice ayer y recién hecha ¡está de muerte! Sin embargo, como solo comimos mi hermana y yo, también me va a servir de comida para hoy. Eso sí, si os pasa como a mí que no os la coméis toda de una sentada, tenéis que guardarla en la nevera que con el verano y estos calores, todo lo que lleva huevo se convierte en un arma de destrucción masiva si pasa demasiado tiempo a temperatura ambiente. Solo tenéis que darle un golpecito de horno antes de comerla y ¡estará como recién hecha!

Así que si aún no habéis preparado nada para la comida poneos manos a la obra con este pastel, que no os dejará indiferentes.

Aquí tenéis la receta:


PASTEL DE HOJALDRE AL PESTO

(Receta de My Sweet Cakeland)

Ingredientes:
  • Una base de hojaldre redonda (yo usé la de Giovanni Rana comprada en Carrefour)
  • 400 ml de leche evaporada (yo usé la de Nestlé)
  • 5 huevos
  • 4 cucharadas hermosas de salsa pesto
  • Sal
  • 10-12 tomates cherry cortados por la mitad
  • Una bola de mozzarella fresca light (yo usé la de Galbani, que va en una bolsita con su suero)
  • Unas hojas de albahaca fresca
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 180º y ponemos un poquito de aceite sobre nuestro molde. Extendemos el hojaldre encima de éste doblando los bordes para que quede un volante y pinchando la base para que no suba demasiado. Reservamos.
  2. En un bol, batimos los huevos muy bien hasta que estén espumosos. Agregamos la leche evaporada, el pesto y la sal y mezclamos muy bien con unas varillas.
  3. Vertemos esta mezcla en nuestro molde y colocamos por encima los tomates cherry, la mozzarella cotada a rodajas finitas y un par de hojas de albahaca troceadas.
  4. Horneamos durante unos 40-45 minutos o hasta que se doren ambas superficies (la del hojaldre y la del relleno).
  5. Sacamos del horno, dejamos reposar unos 15 minutos y servimos.


Espero haberos abierto el apetito. Ahora ¡a comer!

Keep on baking,
Irene.