Mostrando entradas con la etiqueta Pan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pan. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de septiembre de 2014

Panecillos Rellenos



¡¡Ya estoy por aquí de nuevo!!

Por favor, perdonad las tardanzas y lo ausente que estoy por este mundillo últimamente, pero es que en la semana no tengo ¡ni un hueco libre! Y lo peor es que, cuando lo tengo, me quedo irremediablemente dormida...



Por eso, prometo que este finde tendréis no una, sino dos recetacas en el blog y la primera la tenéis aquí mismo.
Se trata de unos tiernísimos panecillos que pueden ir rellenos de cualquier cosa que queráis porque son ¡súper versátiles! Podéis rellenarlos con salchichas y bacon, con atún y tomate, con jamón serrano y queso, con verduritas... Aunque yo me he decidido por la salsa bechamel con pavo y queso, porque es algo que me vuelve loca!
La receta lleva poquísimos ingredientes, prometido, y os aconsejo que los toméis recién salidos del horno porque así calentitos con la crema bechamel saliendo del centro son un pecado! En las fotos no se aprecia bien porque ya estaban algo fríos, pero si los hacéis lo comprobaréis.

Aquí tenéis la receta.



PANECILLOS RELLENOS

Receta de My Sweet Cakeland

Ingredientes para 12 panecillos:


Para los panecillos:

  • 500 g de harina de fuerza
  • 1 cucharadita de sal
  • un sobre de levadura de panadero seca
  • 250 ml de agua templadita
Para el relleno:
  • Medio litro de leche
  • 3 cucharadas de mantequilla
  • 2 cucharadas de harina fina de maíz
  • un poquito de nuez moscada rallada
  • 50 g de queso rallado
  • 150 de pechuga de pavo en lonchas
  • Un huevo (para pintar)

Elaboración:

Para el pan:

1. Ponemos en el bol de la batidora la harina, la levadura y la sal evitando que estas dos últimas se toquen, ya que la sal podría matar a la levadura.

2. Añadimos el agua muy poco a poco mientras mezclamos a velocidad muy baja, hasta que no queden restos de harina visible y tengamos una masa homogénea.

3. Amasamos a velocidad lenta durante 5 minutos (o si lo hacemos a mano, durante 10), hasta obtener una masa muy lisa que al presionarla con el dedo mantendrá la forma. Os enseño unas fotos para que lo veáis:



Quedará una marca

4. Hacemos una bola, la cubrimos con film transparente y la dejamos levar en un lugar cálido durante una hora o hasta que haya aumentado el doble su tamaño. Yo siempre caliento el horno a unos 50 grados, lo apago y meto la masa dentro con la puerta ligeramente abierta, para crear así el entorno cálido.

5. Mientras reposa la masa, preparamos el relleno. Para la bechamel, ponemos en un cazo la mantequilla y cuando ésta se funda, añadimos la harina de maíz y rehogamos un poco hasta que ésta última esté completamente integrada. Añadimos la mitad de la leche (fría) y dejamos que espese un poquito a fuego muy suave y sin dejar de remover. Cuando obtengamos una cremita, incorporamos la leche restante en dos veces. Corregimos de sal, rallamos un poco de nuez moscada por encima y cocinamos sin dejar de remover durante unos 15 minutos. No caigáis en la tentación de subir el fuego para que vaya más rápido porque haréis un desastre. Se os quemará y tendréis un engrudo.

6. Cuando haya espesado, la pasamos a un bol, añadimos el queso y la pechuga y lo dejamos enfriar para que coja cuerpo.

7. Precalentamos el horno a 200º con calor abajo y comenzamos a estirar nuestra masa con un rodillo. Deberemos obtener un grosor de unos 2-3 cm. Una vez conseguido, nos ayudamos de un vaso para cortar círculos que serán nuestros panecillos. Mirad el tamaño aproximado:



8. Ponemos una pequeña cantidad de relleno en el centro y cerramos el panecillo, Para ello, juntamos primero dos extremos opuestos del círculo y luego los dos restantes por encima.

9. Colocamos los panecillos bien espaciados con la unión de la masa hacia abajo en una bandeja cubierta con papel de horno, los pintamos con huevo batido y los horneamos unos 20 minutos o hasta que estén doraditos y crujientes.


Espero que os haya gustado la receta y prometo volver si no el domingo, el lunes, con otra receta y bien dulce.


¡No olvidéis comerlos bien calientes! Huelen y saben de muerte y son perfectos tanto para la cena como para el desayuno, ya que tostándolos un rato estarán... ¡Mejor lo probáis!

¡Qué tengáis un buen finde!




miércoles, 2 de julio de 2014

Pan Integral al Tomillo + Tutorial de Amasado





¡Hola!

TARDES LIBRES, ¡HORNO ON FIRE!

Aquí estoy otra vez, dando caña al blog. Hoy traigo ¡¡¡PAN!!! Me encanta el pan y sobre todo el integral, pero lo que más me gusta es la miga (la moya, vamos). En mi familia todos están hartos de ver como misteriosamente aparece una cueva en la barra, como si alguien hubiera excavado para sacar toda la miga. Sí, el ratón que excava soy yo.

Por eso me he hecho este pan, bien gordito para que tenga poca corteza y muuuuuucha moya. Queda buenísimo con el toque de tomillo y su corteza no es dura e imposible de morder, sino todo lo contrario.

Además, también ha sido una excusa para probar el gancho amasador de mi nueva KitchenAid y he de decir que los brazos lo agradecen! Deja la masa perfectísimamente combinada y preparada para el levado y no es necesario que te tires 10 minutos haciendo brazo y amasando (aunque por otra parte, ésto es bueno si buscas desarrollar músculo. Pero no es el caso :D)



Sin embargo, también he pensado en todos aquellos que no tienen ganchos para masas y abajo encontraréis un tutorial con los pasos que tenéis que seguir para amasar un pan perfecto. ¡Es facilísimo! En todas las recetas de pan que he hecho, siempre he echado de menos tener fotos de como amasar, porque no es lo mismo leer "coloca la parte posterior de la mano en un extremo de la masa y los dedos de la otra en el otro extremo y estira" sin tener una referencia visual que tener ambas cosas. ¡Así que yo os dejo las dos!

Esta receta es súper versátil y, si no os gusta el pan integral, lo podéis preparar perfectamente con harina normal sin problema alguno.

Así que aquí os dejo la receta y el tutorial paso a paso. ¡Que lo disfrutéis!


PAN INTEGRAL AL TOMILLO


Ingredientes para una hogaza grande o tres barras medianas:

  • 500 g de harina integral (o normal si la preferís)
  • 7 g de levadura seca de panadero (yo usé la de Maizena)
  • 10 g de sal (o al gusto)
  • 1 cucharada (15 ml) de aceite de oliva
  • 350 ml de agua tibia (no hirviendo!)
  • 2 cucharadas de tomillo (o al gusto)
  • Copos de avena para decorar
Elaboración:
  1. Lo primero que vamos a hacer es colocar los ingredientes secos (harina, levadura, sal y tomillo) en el bol de la KA o en un bol cualquiera. Tenemos que llevar mucho cuidado de que la sal y la levadura no se toquen en este punto, ya que la primera podría "matar" a la segunda y nuestro pan no crecería.
  2. Añadimos el agua y el aceite de oliva y comenzamos a mezclar con las manos hasta que todo esté integrado. La masa estará un poco rugosa. (Si lo hacemos con la KA, comenzamos a batir a velocidad mínima (1-2).
  3. Enharinamos la superficie de trabajo y comenzamos a trabajar la masa. Para ello, colocamos la parte posterior de la palma de la mano izquierda en un extremo de la masa, y los dedos de la derecha en el otro, de ésta forma:
Colocamos la parte posterior de la mano izquierda en un extremo de la masa, y los dedos de la derecha en el otro.

Y tiramos...



Replegamos la masa y repetimos:

Replegamos la masa

Y volvemos a tirar


Hacemos esto durante 10 minutos, o hasta que la masa quede lisa y suave. La colocamos en un bol, la tapamos con film y dejamos reposar 45 minutos. Ésta es la fase llamada "levado", en la que la masa aumentará su tamaño el doble.

La envolvemos con film y dejamos reposar 45 minutos.

Transcurridos los 45 minutos, nuestra masa habrá doblado su tamaño y tendrá éste aspecto:

Aspecto tras el levado

4. Precalentamos el horno a 250º y colocamos una bandeja vacía en la parte de abajo. Ésta se llenará con agua justo al meter las barras, creando así vapor de agua que hará que la corteza y la hogaza queden bien terminadas. Una vez la masa ha crecido, debemos volver a espolvorear harina sobre la superficie de trabajo, poner la bola de masa sobre ella y presionarla con los dedos para que expulse el aire. Quedará así:

Presionamos la masa con los dedos para que expulse el aire

5. Ahora es el momento de dar la forma a nuestras hogazas. La masa es muy versátil, por lo que nos permitirá hacer desde hogazas redondas, hasta barras alargadas. Yo opté por éstas últimas. Para formarlas, es muy importante replegar la masa hacia abajo, para que los pliegues queden escondidos en la base de la barra y la parte superior quede lisa. Ponemos un poco de harina en la placa de horno y colocamos las barras así, asegurándonos de que están separadas porque en el horno crecerán:

Formamos las barras dejando los pliegues de la masa hacia abajo.

6. Antes de meter al horno, a mí me gusta hacerle unos cortes a la masa para que quede más bonito el pan. Yo lo hice de tres formas:






7. Por último, colocamos nuestra placa de horno con las barras en la parte media del horno, echamos el agua en la bandeja que habíamos colocado previamente en la parte inferior y cerramos rápidamente para que el vapor no se escape.

8. Hornearemos durante 10 minutos a 250º con calor arriba y abajo y después bajaremos a 180º y continuaremos la cocción 20 minutos más. Sin embargo, cada horno es un mundo, así que será mejor que nos fiemos aquí de nuestra vista, oído y tacto, ya que las mías no estaban hechas pasados los 20 minutos. Para saber que el pan está hecho, la corteza deberá estar firme y, al dar unos golpecitos en la parte de abajo de la barra, deberá sonar a hueco (yo al final tardé 45 minutos en lugar de 30).

Así que nada, ahora a hacer pan casero que merece mucho la pena y está infinitamente más bueno que el comprado. Además es una buena receta para tener entretenidos a los peques en verano, porque es sencillísimo de hacer y a ellos les encanta meter las manos en la masa.


¡Muchas gracias por leerme!

Keep on baking!

Irene.