Mostrando entradas con la etiqueta Avena. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Avena. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de mayo de 2015

Monster Cookies, con M&Ms y Chips de Chocolate


¡¡Buenas noches!!

Estoy de vuelta tras dos semanas muy calladita con una receta de esas que quitan el hipo. 

Hacía mucho tiempo que no hacía cookies, así que el otro día me picó el gusanillo y me puse con ellas.


Como sabéis, me encanta que queden blanditas, gordas y bien cargadas de "tropezones".

Teniendo en cuenta esas 3 cosas, solo puedo bautizar a estas galletas de una forma:

Las mejores que he probado.

Sin duda alguna lo son. No solo por las tres cosas que he dicho antes, sino también porque llevan mantequilla de cacahuete. 

Mucha mantequilla de cacahuete. 

Y eso es un acierto SIEMPRE.


Mirad que gorditas... ¡MA-DRE-MÍ-A!

El por qué de lo de "monster cookies"  lo explica muy bien Sally, la creadora de este pecado. Monster cookies son todas aquellas que tengan mantequilla de cacahuete, avena, chips de chocolate y M&Ms.

Y la chica se enorgullece de haber creado la mejor receta de todas.

Y yo, como soy muy curiosa, quise comprobar si de verdad eran las mejores de todas o la americana se estaba tirando un farol.

Nada de faroles. Os lo juro. Y si no me creéis, mirad cómo son por dentro:


¿Os he convencido ya? 

O ¿sois tan curiosos como yo y queréis probarlas de primera mano?

Por si acaso sois más de "the proof of the pudding is in the eating", aquí tenéis la receta:


MONSTER COOKIES

Receta del blog Sally's Baking Addiction

Ingredientes para unas 20-24 galletas:
  • 115 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 100 g de azúcar moreno
  • 50 g de azúcar blanco
  • 185 g de mantequilla de cacahuete
  • 1 huevo L
  • 1 cucharadita de vainilla en pasta
  • 1/2 cucharaditas de bicarbonato
  • 160 g de harina
  • 40 g de copos de avena
  • 150 g de M&Ms de chocolate
  • 90 g de chips de chocolate
Elaboración:

1. Precalentamos el horno a 180º

2. Comenzamos mezclando la mantequilla, que deberá tener consistencia de pomada, con los azúcares, hasta que todo esté bien integrado y no queden grumos. 

3. Añadimos la mantequilla de cacahuete, el huevo y la vainilla y volvemos a mezclar muy bien.

4. Incorporamos el bicarbonato con la harina, mezclamos bien y por último, añadimos los M&Ms y los chips de chocolate, removiendo con cuidado con una espátula de silicona para no romper los M&Ms.

Si vemos que la masa está muy blanda y se nos pega demasiado en las manos al darle forma de galleta (ésto sucederá sobre todo si las hacemos en verano), metemos la masa envuelta en film a la nevera durante 30 minutos.

5. Formamos bolas de unas 2 cucharadas cada una, las ponemos bien espaciadas sobre una bandeja con papel de horno o tapete de silicona y las chafamos un poquito.

6. Horneamos las galletas durante 9 minutos (10-12 si las preferís crujientes) y pasado este tiempo, las sacamos del horno y las dejamos sobre la bandeja 10 minutos más para que terminen de hacerse. No seáis impacientes y no las mováis recién sacadas o se os romperán todas.

7. Una vez pasados los 10 minutos, las transferimos a una rejilla para que se enfríen por completo.

8. Cuando estén frías, las ponemos en un recipiente hermético. Se mantendrán deliciosas durante más de una semana (si es que llegan a durar tanto).



Espero que os haya gustado esta receta.

Os aviso de que se avecina un cheesecake que bueno... 

¡Besitos!




sábado, 15 de noviembre de 2014

Granola con Jarabe de Arce y Mantequilla de Cacahuete


Nunca había probado la granola y la receta llevaba demasiado tiempo en mi lista de pendientes.

La había visto en muchas ocasiones en infinidad de blogs y, dado que todo el mundo destacaba lo saludable que es, decidí que había llegado el momento de ponerse manos a la obra con ella para así hacer los desayunos una comida mucho más sana y completa.


Esta receta es bastante básica, ya que al ser la primera que hacía prefería no complicarme mucho la vida.

Además, no sabía si me gustaría o no, por lo cuantas menos cosas raras, mejor. Aunque vamos, sería raro que algo no me gustara a mí... No soy nada tiquismiquis con la comida.


Los ingredientes no podrían ser más sencillos. 

Por un lado lleva jarabe de arce, una especie de miel 100% natural que se extrae de los arces de Canadá. Me he informado un poco sobre él y resulta que tiene un índice glucémico de 54, que no es muy elevado y puede sustituir al azúcar, ya que endulza muchísimo.
¡Además tiene un sabor riquísimo! Tampoco lo había probado jamás y es una pena, de verdad. ¡Qué delicia!

También lleva avena, que como quizás sabéis es buenísima contra el colesterol malo. 

La he aromatizado con un poquito de canela y lleva también un par de cucharadas de mantequilla de cacahuete, ya que al no ponerle frutos secos (no tenía ninguno a mano) quería que al menos recordara un poco a su sabor.



Aquí os dejo esta súper receta deliciosa y perfecta para tomársela con un yogur. Si además le añadís algo de fruta fresca, como arándanos o frambuesas, quedará absolutamente espectacular.


GRANOLA CON JARABE DE ARCE Y MANTEQUILLA DE CACAHUETE

Receta de My Sweet Cakeland.

Ingredientes:

  • 2 tazas de copos de avena.
  • 1/2 taza de jarabe de arce
  • 1/4 de taza de azúcar moreno
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharadita de canela
  • una pizca de sal
  • 2 cucharadas de mantequilla de cacahuete
Elaboración:

1. Precalentamos el horno a 150º con calor arriba y abajo y ponemos un poco de papel de horno en una bandeja.

2. Mezclamos todos los ingredientes hasta que toda la avena esté impregnada del jarabe y la mantequilla de cacahuete.

3. Extendemos la mezcla sobre la bandeja cubriéndola por completo y horneamos durante 1 hora. Cada 15 minutos, abriremos el horno y removeremos la granola para evitar que se queme por arriba.

4. Una vez fría la meteremos en un recipiente hermético.

¡Y lista para disfrutar!




¡Preparadla prontito y me contáis!

Besitos,



miércoles, 2 de julio de 2014

Pan Integral al Tomillo + Tutorial de Amasado





¡Hola!

TARDES LIBRES, ¡HORNO ON FIRE!

Aquí estoy otra vez, dando caña al blog. Hoy traigo ¡¡¡PAN!!! Me encanta el pan y sobre todo el integral, pero lo que más me gusta es la miga (la moya, vamos). En mi familia todos están hartos de ver como misteriosamente aparece una cueva en la barra, como si alguien hubiera excavado para sacar toda la miga. Sí, el ratón que excava soy yo.

Por eso me he hecho este pan, bien gordito para que tenga poca corteza y muuuuuucha moya. Queda buenísimo con el toque de tomillo y su corteza no es dura e imposible de morder, sino todo lo contrario.

Además, también ha sido una excusa para probar el gancho amasador de mi nueva KitchenAid y he de decir que los brazos lo agradecen! Deja la masa perfectísimamente combinada y preparada para el levado y no es necesario que te tires 10 minutos haciendo brazo y amasando (aunque por otra parte, ésto es bueno si buscas desarrollar músculo. Pero no es el caso :D)



Sin embargo, también he pensado en todos aquellos que no tienen ganchos para masas y abajo encontraréis un tutorial con los pasos que tenéis que seguir para amasar un pan perfecto. ¡Es facilísimo! En todas las recetas de pan que he hecho, siempre he echado de menos tener fotos de como amasar, porque no es lo mismo leer "coloca la parte posterior de la mano en un extremo de la masa y los dedos de la otra en el otro extremo y estira" sin tener una referencia visual que tener ambas cosas. ¡Así que yo os dejo las dos!

Esta receta es súper versátil y, si no os gusta el pan integral, lo podéis preparar perfectamente con harina normal sin problema alguno.

Así que aquí os dejo la receta y el tutorial paso a paso. ¡Que lo disfrutéis!


PAN INTEGRAL AL TOMILLO


Ingredientes para una hogaza grande o tres barras medianas:

  • 500 g de harina integral (o normal si la preferís)
  • 7 g de levadura seca de panadero (yo usé la de Maizena)
  • 10 g de sal (o al gusto)
  • 1 cucharada (15 ml) de aceite de oliva
  • 350 ml de agua tibia (no hirviendo!)
  • 2 cucharadas de tomillo (o al gusto)
  • Copos de avena para decorar
Elaboración:
  1. Lo primero que vamos a hacer es colocar los ingredientes secos (harina, levadura, sal y tomillo) en el bol de la KA o en un bol cualquiera. Tenemos que llevar mucho cuidado de que la sal y la levadura no se toquen en este punto, ya que la primera podría "matar" a la segunda y nuestro pan no crecería.
  2. Añadimos el agua y el aceite de oliva y comenzamos a mezclar con las manos hasta que todo esté integrado. La masa estará un poco rugosa. (Si lo hacemos con la KA, comenzamos a batir a velocidad mínima (1-2).
  3. Enharinamos la superficie de trabajo y comenzamos a trabajar la masa. Para ello, colocamos la parte posterior de la palma de la mano izquierda en un extremo de la masa, y los dedos de la derecha en el otro, de ésta forma:
Colocamos la parte posterior de la mano izquierda en un extremo de la masa, y los dedos de la derecha en el otro.

Y tiramos...



Replegamos la masa y repetimos:

Replegamos la masa

Y volvemos a tirar


Hacemos esto durante 10 minutos, o hasta que la masa quede lisa y suave. La colocamos en un bol, la tapamos con film y dejamos reposar 45 minutos. Ésta es la fase llamada "levado", en la que la masa aumentará su tamaño el doble.

La envolvemos con film y dejamos reposar 45 minutos.

Transcurridos los 45 minutos, nuestra masa habrá doblado su tamaño y tendrá éste aspecto:

Aspecto tras el levado

4. Precalentamos el horno a 250º y colocamos una bandeja vacía en la parte de abajo. Ésta se llenará con agua justo al meter las barras, creando así vapor de agua que hará que la corteza y la hogaza queden bien terminadas. Una vez la masa ha crecido, debemos volver a espolvorear harina sobre la superficie de trabajo, poner la bola de masa sobre ella y presionarla con los dedos para que expulse el aire. Quedará así:

Presionamos la masa con los dedos para que expulse el aire

5. Ahora es el momento de dar la forma a nuestras hogazas. La masa es muy versátil, por lo que nos permitirá hacer desde hogazas redondas, hasta barras alargadas. Yo opté por éstas últimas. Para formarlas, es muy importante replegar la masa hacia abajo, para que los pliegues queden escondidos en la base de la barra y la parte superior quede lisa. Ponemos un poco de harina en la placa de horno y colocamos las barras así, asegurándonos de que están separadas porque en el horno crecerán:

Formamos las barras dejando los pliegues de la masa hacia abajo.

6. Antes de meter al horno, a mí me gusta hacerle unos cortes a la masa para que quede más bonito el pan. Yo lo hice de tres formas:






7. Por último, colocamos nuestra placa de horno con las barras en la parte media del horno, echamos el agua en la bandeja que habíamos colocado previamente en la parte inferior y cerramos rápidamente para que el vapor no se escape.

8. Hornearemos durante 10 minutos a 250º con calor arriba y abajo y después bajaremos a 180º y continuaremos la cocción 20 minutos más. Sin embargo, cada horno es un mundo, así que será mejor que nos fiemos aquí de nuestra vista, oído y tacto, ya que las mías no estaban hechas pasados los 20 minutos. Para saber que el pan está hecho, la corteza deberá estar firme y, al dar unos golpecitos en la parte de abajo de la barra, deberá sonar a hueco (yo al final tardé 45 minutos en lugar de 30).

Así que nada, ahora a hacer pan casero que merece mucho la pena y está infinitamente más bueno que el comprado. Además es una buena receta para tener entretenidos a los peques en verano, porque es sencillísimo de hacer y a ellos les encanta meter las manos en la masa.


¡Muchas gracias por leerme!

Keep on baking!

Irene.

Cómo Conseguir un Cheesecake Perfecto

¡Hola!

Inauguro esta sección del blog que creo que será muy útil, ya que a veces las cosas no salen como a nosotros nos gustaría y nos preguntamos ¿por quéeeeeeee? ¿Por qué se me ha rajado el cheesecake? ¿Por qué los cupcakes están duros? ¿Por qué el buttercream se derrite?

Yo no soy ninguna experta ni me dedico a ésto profesionalmente, así que los trucos que daré aquí se van a basar en mis experiencias como repostera amateur, en cosas que me han pasado durante los horneados y la elaboración de las recetas y en distintos trucos que he ido recopilando de internet, libros y de mis propias vivencias. Por ello, todo está abierto a sugerencias y mejoras y si hay algo que pensáis que no es así, espero que me lo digáis para poder cambiarlo y así no confundir a nadie.

Dicho esto, me gustaría comenzar la sección con "Trucos para que el cheesecake quede perfecto".
Si me leéis de vez en cuando, sabréis que adoro la tarta de queso y con ella me ha pasado de todo (malo y bueno) hasta que al final le he cogido el tranquillo y me sale bastante decente. Así que aquí comparto con todos vosotros las reglas de oro del cheesecake que van a permitirnos tener una tarta de queso preciosa, sin rajas y sin que parezca chuscarrá (quemada) por la superficie.


CÓMO CONSEGUIR UN CHEESECAKE PERFECTO:


1. Todos los ingredientes tienen que estar siempre a temperatura ambiente, especialmente el queso, ya que si está frío estará más duro y por tanto, será mas difícil de mezclar, creando grumos desagradables en el cheesecake.


2. El relleno del cheesecake NUNCA y digo NUNCA, se batirá en exceso ni a velocidad muy alta, sobre todo cuando hayamos incluido los huevos. Ésto es así porque al batir demasiado o demasiado rápido, meteremos aire a la mezcla, lo que hará que la superficie del cheesecake se nos raje durante o después del horneado. Cuánto más despacio y menos batamos, mejor que mejor.

3. Es mejor hornear el cheesecake al baño maría, ya que gracias a la humedad desprendida por la evaporación del agua, la superficie quedará hidratada y habrá menos posibilidades de que se raje. Además, el interior quedará súper cremoso y el exterior será liso, sin imperfecciones y con un tono uniforme. Si alguna vez se os olvida hacerlo con éste método (como a mí en alguna ocasión), aseguraos de hornear al principio a temperatura alta (180º) durante unos 15 minutos y después bajad la temperatura a 100 o 120º, cocinando durante una hora más aproximadamente.

4. En el cheesecake tenemos que evitar los "Sobres", es decir, tenemos que intentar a toda costa no "sobrebatir" (como he dicho antes) y sobre todo no "sobrehornear". Si nos pasamos con el horno no solo tendremos una superficie quemada, sino que además es casi seguro que se nos va a rajar. El pastel estará hecho cuando al mover el molde, el centro parezca un flan y tiemble. Aunque creamos que está crudo, no lo dejéis más tiempo en el horno o se quedará seco como una pasa. El cheesecake tiene que ser algo cremoso y eso no lo conseguiremos si nos pasamos en el tiempo de horneado.

5. También debemos evitar los cambios bruscos de temperatura, ya que éstos son los mejores amigos de las rajas. Cuando acabe el tiempo de horneado, debemos apagar el horno y dejar el cheesecake dentro durante una media hora más o menos, para que vaya perdiendo el calor gradualmente. Después lo sacaremos a la encimera para que quede a temperatura ambiente antes de meterlo en la nevera, donde deberá estar al menos 4 horas, aunque siempre es mejor hacerlo el día antes y tenerlo toda la noche.

6. El mejor molde para la tarta de queso es uno desmoldable con clip, el cual siempre deberá estar engrasado. Además, tan pronto como saquemos el cheesecake del horno, tenemos que deslizar un cuchillo alrededor de todo el borde para desprenderlo del molde. Hacemos esto porque al enfriarse, el cheesecake tiende a contraerse y, si está pegado a la pared del molde, se rajará por el centro.

Si hacéis todo esto os aseguro que tendréis un cheesecake tan perfecto como éste


Espero que estos consejos y trucos os hayan sido útiles.

Keep on baking!

jueves, 1 de mayo de 2014

Cookies de Avena y Mantequilla de Cacahuete

Como hoy tenía mono de cookies y no quiero engordar de cara al verano, me he puesto manos a la obra para encontrar una receta que fuera sana pero que a la vez tuviera mantequilla de cacahuete. ¿Por qué? Por el antojo que me ha dado así, de repente.
Así que he encontrado ésta en el blog de Sally's Baking Addiction, la cual he adaptado un poquito suprimiendo los bombones de chocolate y cambiando la harina normal por integral.



 Que sí, que sé que la mantequilla de cacahuete no es lo que se dice "light", pero habrá que ponerle algo a las galletas para que puedan comerse ¿no?




Ahí va la receta:

COOKIES DE AVENA Y MANTEQUILLA DE CACAHUETE (Receta adaptada del blog "Sally's Baking Addiction" de Sally McKinney)

Ingredientes para unas 14-16 galletas:

- 95g de harina integral
- 1/4 de cucharadita (tsp) de sal
- 1/2 cucharadita de bicarbonato
- 1/2 cucharadita de levadura
- 115g de mantequilla fundida
- 50g de azúcar blanco
- 100g de azúcar moreno
- 1 huevo
- 125g de mantequilla de cacahuete
- 2 cucharaditas de extracto de vainilla
- 160g de copos de avena (yo los compré en Mercadona)

Elaboración:


1. Precalentar el horno a 180º y preparar un par de bandejas forrándolas con papel de horno.


2. En un bol grande, tamizamos la harina junto con la sal, el bicarbonato y la levadura y reservamos.

3. En otro bol, mezclamos la mantequilla fundida junto con los dos azúcares hasta que no queden grumos. A continuación, añadimos el huevo y la mantequilla de cacahuete y mezclamos hasta que todo se integre bien. Añadimos la vainilla.

4. Vertemos la mezcla de ingredientes húmedos sobre los secos y mezclamos todo con una espátula. Por último, incorporamos los copos de avena.

5. Formamos una especie de "torres" con la masa poniendo dos cucharadas de masa, una encima de la otra, para que así las galletas no queden demasiado planas, ya que el calor del horno las chafará.

6. Horneamos durante unos 11-12 minutos si nos gustan blandas o, si las preferimos más crujientes, las dejamos unos 15 minutos.

7. Una vez horneadas, las sacamos del horno, las dejamos sobre la bandeja durante 10 minutos para que terminen de hacerse y las presionamos con un tenedor suavemente para aplanarlas un poco. Al principio estarán muy blandas pero al enfriarse se irán endureciendo. Transcurrido este tiempo, las pasamos a una rejilla para que terminen de enfriar.

Las galletas se pueden conservar una semana en un recipiente hermético, pero también podemos congelarlas (bien sea la masa cruda o la galleta ya hecha) durante tres meses.